La reciente crisis sanitaria mundial ha traído consigo cambios radicales en muchos ámbitos de nuestras sociedades y, en primer lugar, nos ha obligado a pensar y a seguir nuevas reglas de convivencia, lo que podemos denominar reglas de distanciamiento social.

Las empresas también deben ocuparse de estas reglas pensando y reorganizando los espacios y las operaciones de las actividades. 

Los almacenes son uno de los puntos centrales de la logística global y por esta razón son uno de los temas candentes que tratar en términos de nuevas reglas de distanciamiento social. Basta pensar, por ejemplo, que un pequeño retraso de picking, considerado inicialmente irrelevante, puede crear un efecto en cascada y tener un impacto verdaderamente significativo en la cadena de suministro a nivel global. Por lo tanto, es importante dedicar la atención y el tiempo adecuados para revisar la organización del almacén a fin de que se ajuste a las nuevas reglas de distanciamiento social.

El control constante de la eficiencia de la logística de una empresa es una necesidad intrínseca cuando existe un almacén operativo que desempeña un papel importante para la propia empresa. Los procedimientos logísticos y, en particular, las lógicas de almacén establecidas que se refieren, por ejemplo, a los métodos de entrada de mercancías, almacenamiento, preparación de pedidos, pueden sufrir variaciones debidas a cambios externos a la empresa.

Los cambios externos de mercado, como en este caso la crisis sanitaria, provocan cambios que pueden hacer ineficientes e ineficaces las lógicas del almacén que hasta entonces habían sido óptimas.

Cómo organizar los espacios en el almacén para respetar el distanciamiento social

En lo que respecta específicamente a la necesidad de cumplir con las nuevas normativas sobre el distanciamiento social, los pasos fundamentales que seguir para reorganizar el almacén son los siguientes:

  1. Rastrear todas las operaciones
  2. Definir nuevos espacios de maniobra dentro del almacén
  3. Crear áreas de trabajo definidas
  4. Acelerar y optimizar las operaciones

1. Rastrear todas las operaciones

El punto de partida para la reorganización del almacén a fin de evitar aglomeraciones y respetar las distancias entre individuos exigidas por la ley es el rastreo de todas las operaciones que se realizan dentro del almacén: entrada de la mercancía, clasificación, almacenamiento, picking, expedición.

Cuanto mayor es la estructura, mayor es el número de operaciones, así como su complejidad. Tener una lista definida y clara de lo que ocurre en el interior de la estructura es fundamental para todo tipo de estructuras. Una vez realizada esta operación, es posible evaluar si, y en qué medida, ya se respetan las reglas de distanciamiento social, así como los puntos críticos en los que hay que trabajar y concentrar los esfuerzos de reorganización.

2. Definir nuevos espacios de maniobra dentro del almacén

Después de trazar las operaciones del almacén, se puede reorganizar el espacio para que cada operador pueda mantener una distancia de al menos 1 m de los demás. Esto, en términos prácticos, también significa revisar los flujos internos del almacén para recuperar el espacio.

Donde sea posible, también se debe considerar la posibilidad de utilizar separadores como los de plexiglás para permitir, por ejemplo, que varios operadores trabajen en la misma línea de producción sin tener que cambiar de espacio, manteniendo al mismo tiempo una productividad constante.

Seguramente un cambio recomendado es transformar los carriles de doble sentido en flujos de tráfico de un solo sentido, definiendo claramente las entradas y salidas de las zonas.

3. Crear áreas de trabajo definidas

Es muy importante definir los nuevos puestos de trabajo con precisión, usando señales claras y bien visibles. Al mismo tiempo, es absolutamente necesario proporcionar una formación del personal para comunicar los cambios.

Para una gestión eficiente y eficaz del almacén no basta, de hecho, con organizar únicamente la logística, el personal que allí trabaja tiene un papel fundamental y, además, debe ser apoyado en este cambio. Por lo tanto, es importante proporcionar un momento de formación para el personal para introducir las nuevas reglas.

El personal también puede participar en la primera fase para crear una colaboración en la definición de nuevas modalidades de organizar el almacén. Podemos aprovechar un momento tan crítico como éste para mejorar la organización que hemos tenido desde hace años, y una forma de hacerlo es explotando la información recogida desde abajo.

4. Acelerar y optimizar las operaciones

Fundamental en este período es, sin duda, tener una cierta atención a la optimización de los recursos para acelerar las operaciones de almacén. Puede haber muchas diferencias entre un sector mercadotécnico y otro, entre una empresa y otra, pero la necesidad de acelerar la tramitación del pedido es un factor común a todos. El período reciente, de ser posible, ha dado un nuevo impulso a la pretensión de recibir pedidos en poco tiempo. Por lo tanto, al examinar la organización de la logística del almacén, es importante examinar también las operaciones de picking, que constituyen el corazón de la preparación de pedidos.

El método de picking más adecuado depende evidentemente de muchos factores, entre ellos el número de pedidos, el plazo de entrega, el número de referencias en el almacén y ahora, más que antes, depende del espacio disponible. Al tratarse de una operación central en el almacén, se asigna un área muy grande para poder respetar las nuevas huellas del distanciamiento social. La solución puede ser conseguir un nuevo espacio para dedicar a esta actividad, redistribuyendo las actividades. Sin embargo, uno podría encontrarse con la necesidad de adquirir nuevo espacio precisamente a causa de las reglas del distanciamiento social. Una solución válida a este problema son los almacenes automáticos verticales con bandejas que permiten ahorrar hasta el 90% del espacio útil del suelo, gracias al desarrollo vertical de este almacén, frente a una inversión mucho menor que la automatización completa de todo el almacén o la adquisición y gestión de nuevos espacios.

Los almacenes verticales son la tecnología adecuada para responder a las nuevas reglas de seguridad porque sigue el principio de picking «mercancía al hombre»: no es necesario que el operador busque la mercancía dentro del almacén, sino que se pone a disposición en el muelle de carga/descarga. De este modo se reduce drásticamente el desplazamiento de los operadores y esto simplifica la organización general del almacén. Además, se reduce el número de errores relacionados con el picking y con la evasión de pedidos: un número menor de devoluciones significa un aumento de la productividad y de la satisfacción del cliente.

¿Cuál es la mejor estrategia de picking para tu almacén?

El picking es el corazón de cualquier almacén, y es una actividad que debe diseñarse y organizarse con mucho cuidado. Descargue nuestro análisis en profundidad sobre cómo optimizar el picking.

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